Introducción
A continuación, se presenta un breve
análisis de la notable obra del Escritor hondureño Ramón Amaya Amador con el
propósito de hacernos volver a un tiempo de especial importancia en cada aspecto
de la historia de Honduras que marcó un antes y un después, este análisis
permitirá de una forma clara y comprensible conocer aspectos fundamentales de
esta obra que nos a permitido llegar a los rincones más íntimos de este famoso libro como lo es “Prisión
Verde”.
Biografía de Ramón Amaya Amador
Nació en el municipio de Olanchito, Yoro, el 29 de abril de 1916, siendo sus padres Isabel Amaya y Guillermo R. Amador. Falleciendo trágicamente en Checoslovaquia en 1966, dejando a su paso una estela de obras publicadas e inéditas.
Después de trabajar como peón en los
campos bananeros de la costa norte inició su carrera de cuentista y su
narración “La nochebuena del campeño Juan Blas” salió a luz pública en el
número 15 de la revista ANC, órgano de la Asociación Nacional de Cronistas,
editada en Tegucigalpa y correspondiente al 31 de diciembre de 1939.
Ramón Amaya Amador, narrador y
periodista, es uno de los más prolíficos escritores del país y quien tiene más
obras publicadas: Prisión Verde,
Amanecer, El Señor de la Sierra, Los Brujos de Ilamatepeque, Constructores,
Destacamento Rojo, Operación Gorila, Cipotes, Con la misma herradura, Bajo el
signo de la paz, El camino de mayo, Jacinta Peralta, Cuentos Completos y
Biografía de un machete permaneciendo inéditos casi veinte libros más.
Ramón Amaya Amador inició su vida
periodística en 1941 como redactor, primero, y como jefe de redacción, después,
del periódico El Atlántico, de La Ceiba, fundado y dirigido por Ángel Moya
Posas. Posteriormente, el 8 de octubre de 1943, Ramón Amaya Amador fundó en
Olanchito, con Dionisio Romero Narváez, el semanario Alerta, contando con la
valiosa colaboración de su compañero Pablo Magín Romero.
Exilio
El escritor abandonó su patria en
1944 debido a la persecusión del cariato, radicándose en Guatemala, en donde
trabajó como editorialista de Nuestro Diario, durante el régimen democrático
del doctor Juan José Arévalo, entregando también sus colaboraciones al Diario
de Centro América, El Popular Progresista y Mediodía. A la caída del gobierno
de Jacobo Arbenz Guzmán, nuestro compatriota se asiló en la sede de la Embajada
Argentina, viajando a aquella nación del sur. En Buenos Aires laboró en la
editorial “Ariel” y en Sarmiento, un periódico de educación popular, editado en
la ciudad de Córdoba.
El 19 de mayo de 1957, Ramón Amaya
Amador retornó a Honduras, acompañado de su esposa Regina Arminda Funes,
originaria de Córdoba, Argentina; en ese año ingresó a la redacción del diario
El Cronista, de Alejandro Valladares, y fundó en Tegucigalpa, con Luis Manuel
Zúniga, la revista Vistazo.
El Círculo Literario Hondureño le
rindió un homenaje en el Paraninfo de la Universidad Nacional Autónoma en
Tegucigalpa el 11 de noviembre de 1958, interviniendo en el acto el rector Lisandro
Gálvez y los estudiantes universitarios Rafael Leiva Vivas, J. Delmer Urbizo y
Oscar Acosta.
En esa oportunidad, Ramón Amaya
Amador leyó un extenso discurso de agradecimiento en el que afirmaba que era la
primera vez que en su patria recibía una honrosa distinción por sus trabajos en
las letras y en la cultura. Este documento puede considerarse como su
testamento literario.
El 19 de abril de 1959 abandonó
Tegucigalpa junto a su esposa Arminda y sus pequeños hijos: Aixa Ixchel y
Carlos Raúl, para radicarse en Praga, Checoslovaquia, integrando la plana de
redacción de la revista Problemas de la Paz y el Socialismo.
Muerte
El 24 de noviembre de 1966, en las
cercanías de Bratislava, se accidentó el avión soviético Ilushyn-18, de la
línea aérea búlgara Tabso, pereciendo todos sus ocupantes, entre ellos Ramón
Amaya Amador y tres compañeros de trabajo en la revista que hemos mencionado:
el brasileño Pedro Motta Lima, el argentino Alberto Ferrari y el japonés Sigho
Kadzito.
Once años después y tras arduas gestiones
iniciadas por el poeta hondureño Oscar Acosta (en ese entonces Embajador de
Honduras en España) y que duraron cuatro años, se logró la repatriación de los
restos mortales de Ramón Amaya Amador los que fueron enviados de Checoslovaquia
a Madrid y luego trasladados a Tegucigalpa en septiembre de 1977, permaneciendo
la urna con las cenizas de Amaya Amador en la Sección Colección Hondureña de la
Biblioteca de la UNAH.
Marco Histórico
Condiciones políticas: Tiempo en el que se
veía bajo el terror de la dictadura de Tiburcio Carias Andino. La Consolidación
de las empresas bananeras estaban dominada por los “gringos” a través de
argucias, el autor de este libro nos hacer recordar la corrupción política en
el dialogo del aboga con Mister Still el cual pregunta si “podría su gobierno
en un ambiente de distensión y aflojamiento, mantenerse en el poder
indefinidamente” a lo que el primero afirma que “todavía así nos quedarían
recursos poderosos de los cuales echar mano”. Es así como en diálogos como
estos nuestro autor denota cómo el gobierno entonces tenía convicción firme en
mantener el régimen por más de cien años si era posible. La inversión de
Estados Unidos, y en general cualquier inversión extranjera solo enriquecía al
partido político del General Tiburcio Carias Andino. El gobierno iba a favor de
estas compañías puesto que la quiebra de uno seria la consecuencia del otro
entonces esta oscura reciprocidad no incluía el bienestar de los empleados de las
compañías fruteras que Vivían a diario el desdén de las autoridades y la falta
de respeto por sus derechos humanos. Se aprobaban reformas a favor de estos
inversores extranjeros aun sin antes ser mencionados en el congreso nacional,
todo con el fin de satisfacer los planes de estas compañías que explotaban los
recursos naturales de nuestro país.
Condiciones sociales: A través del
lenguaje utilizado por nuestro autor para crear los diálogos de los personajes
podemos darnos cuenta que se trata de campesinos si ninguna orientación académica
puesto que entonces era poco accesible más que para las personas que Vivían en
la ciudad. La familia era algo muy importante, personas llenas de creencias y
dichos populares que los hacia especiales, en este contexto Amaya Amador nos
hace familiarizarnos con nuestro entorno y hacer sentir cómodo al lector con la
jerga local.
Condiciones económicas, Esta obra nos
muestra los detalles de vivencias de los campesinos trabajadores y
terratenientes relacionados a las bananeras durante el enclave bananero en el
momento en que Honduras más dependía de la agricultura y ganadería incluso
quienes no trabajaban en la compañía bananera era señores dedicados a la labor
del campo que debía conservar el dinero de sus cosechas para continuar
invirtiendo en su heredad. La condición económica era muy difícil tanto que se recurría
a estos trabajos sin importar el sacrificio físico porque el hambre y las responsabilidades
familiares les exigían este trabajo para poder ser cubiertas. Se trabajaban
largas jornadas en condiciones forzosas e incluso perjudiciales, sus jefes, los
“gringos” pasaban sus horas de laburo en cómodas oficinas, habitaban viviendas
con lujo y ostentosidad muy aparte de la vida de los campesinos, digiérase, una
colonia solo para aquellos cuyos privilegios económicos les fueron concedidos
desde el nacimiento,
Cronología
·
Ramón Amaya Amador nació en la
ciudad de Olanchito, departamento de Yoro, el 29 de abril de 1916.
·
Fue el producto de los amores
clandestinos del cura Guillermo R. Amador y de María Isabel Amaya.
·
Paso la educación elemental en la
escuela “Modesto Chacón” de la referencia ciudad e inicio estudios secundarios
en el Instituto “Manuel Bonilla” de La Ceiba los que se vio obligado a
interrumpir por problemas económicos.
·
Trabajo como maestro empírico en
Olanchito.
·
El producto de estas lecturas y de
este esfuerzo individual, fue el despertar de su vocación literaria, como lo
confirman los números colaboraciones remitidas por el al seminario “El
Atlántico”, dirigida en La Ceiba por Ángel Moya Posa. Así se hizo escritor.
·
Él no tenía vocación para la
pedagogía, tuvo que trabajar de cualquier cosa en los campos
bananeros, principalmente en Palo Verde y Coyoles Central.
·
El 8 de Octubre de 1943, fundo con
su amigo Dionisio Romero Narváez el seminario “Alerta”.
·
Cuando cayó la revolución
democrático-burguesa de Guatemala, se vio obligado a buscar refugio en
Argentina.
·
El partido comunista de Honduras
recibió esta solicitud en 1959 y la dirigencia del mismo acordó designar para
el desempeño de tal trabajo el novelista Ramón Amaya Amador.
·
El 24 de noviembre de 1966 viajando
de Bulgaria a Checoslovaquia, el avión yiyushin 18 que lo conducía se estrelló
en una colina próxima a la pequeña ciudad checa de Bratislava.
·
En 19501 edito “Prisión Verde” su
obra fundamental, en 1953 vio la luz su novela “Amanecer”, vinculada al
proceso revolucionario guatemalteco.
·
En 1959 salieron de las prensas dos
novelas “Los Brujos de Llamatepeque” y “Constructores”.
·
En 1962 apareció la malograda
edición de “Destacamiento Rojo”.
·
Su mayor novela “Operación Gorila”
fue editada en ruso en 1970.
·
Una violencia ciega como la única
forma de resolver los problemas del pueblo reflexiona casi al final de la obra
“! Ah Ti vicho, hoy hemos sabido lo que es la realidad y ya no podremos volver
a engañarnos. Debemos, prepararnos para la próxima vez. ¡Soldaditos…
Mandadores… Capitanes… etc. ¡Mientras nos estamos fuertes y unidos,
seguiremos aguantándoles; pero el día que nos resolvamos otra vez, no será para
contestar con “sopapos” y gritos o los tiros de fusil y a los culatazos ¡”
·
Luncho López terrateniente del valle
de Aguan.
·
Mr. Still quería comprarle las
tierras.
·
Tuve que salir para San Juancito en
un asunto de la Rosario Mining Company como ustedes saben esta empresa está
dispuesta a cerrar la mina y explotar los yacimientos de plata en El Mochito.
·
Ya su país ocupa el primero de
Centro América en cuanto a inversiones en el negocio del Banano.
·
Afirmaban que era Yanqui, de las
riveras de Misisipi que siendo todavía muy joven corrió las primeras aventuras
como cuatrero en Kentucky, después como pistolero en Chicago, explorador en el
África Australia a las órdenes de una potencia colonista europea traficante de
drogas en el Lejano Oriente, contrabandistas de armas de América Latina donde
al producirse la guerra del chaco, había suministrado pertrechos a los dos
contenedores, haciendo un pingue negocio.
·
Dicen que también había tomado parte
activa como infante de marina del Tío Sam en las intervenciones imperialistas
de Panamá, Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, Nicaragua.
·
Le agradara ¡As plantaciones por su
exuberancia y belleza y no pudo reprimir su voraz apetito al pasar por una
“bocadia” donde amarillaba un raimo de bananos, desmontando y arremetiendo
con insaciable voracidad a los aromáticos frutos mientras repetía!
¡Good, good, banana good!
·
Lo habían inducido a emprender el
cultivo del banano para llevarlo a la ruina y lograr así tenerlo a su merced y
obtener en último término las tierras que no le había podido sacar.
·
Lo único que me comprometió a pagar
a precio de costo fue el “veneno” para la sigatoka.
·
En cambio las noticias recibidas de
Barrando y palo verde eran gratas: “Los Veneneros” de allá también irán a la
huelga.
·
Debido a estas verdades de tacones,
Luis XV tenía Marcos las necesidades de esta vigiando semanalmente al
dispensario de La Central de Coyoles para que le inyectaran penicilina y
curarse las gonorreas.
·
Se casó el 19 de enero de 1957.
·
Falleció durante un accidente de
aviación durante el vuelo el 24 de Noviembre de Bratislava Eslovaquia.
Sinopsis
El escritor hondureño Ramón Amaya Amador
en su libro nos describe las condiciones de explotación y forma de vida de los
trabajadores en los campos bananeros y eso fue lo que lo inspiró a crear la novela
“prisión verde” ya que él trabajó
por un tiempo como regador de veneno en las compañías bananeras cuando el
periodismo ingreso el decidió denunciar las exigencias de explotación que él
mismo obtuvo, lo que le ganó la antipatía del régimen dictatorial de Tiburcio
Carías Andino ya que el resguardaba los intereses de las compañías bananeras
por lo que tuvo que salir exiliado del país.
Su mayor intención al crear su novela fue
darle conocimiento político que produjera un cambio social que mejore la calidad
de vida de los trabajadores hondureños los campos bananeros fueron detallados
en su libro como una prisión verde por la misteriosa atracción que ejercen
sobre los trabajadores quienes que a pesar de ser utilizados sienten el impulso
de quedarse ahí a pesar de todas las circunstancias. Ramón Amaya Amador empieza
su relato en el ambiente de una de las oficinas de las compañías, en la que
Míster Still intenta persuadir al terrateniente Luncho López para que le venda
sus tierras a la compañía bananera. En su propósito para convencerlo le ayudan
dos amigos de López: Sierra y Cantillano, quienes ya vendieron sus tierras e
intentan influenciar a su amigo para que haga lo mismo, pero él se niega
tenazmente. Seguidamente de la reunión con los terratenientes, apareció el
señor Martín Samayoa, quien había derrochado el dinero que obtuvo de la
compañía por su terreno, fue en busca de ayuda de Míster Still que le brindara
un trabajo de capataz, pero éste lo despreció y lo mandó a buscar trabajo de
peón. Desanimado por la descortesía y sin dinero Samayoa tuvo la suerte de
conocer al campesino Máximo Luján, quien lo llevó a vivir a su casa, un lugar
miserable en el que vivía hacinado con otros trabajadores de la compañía y le
consiguió trabajo de regador de veneno.
En cada episodio del libro siempre hay alguna
injusticia de parte de la compañía que irritaba a los campesinos. Las mujeres
también son víctimas de la opresión capitalista de las compañías. Las miserias
obligan a muchas campesinas a dedicarse a la prostitución. La situación empeora
para los trabajadores cuando subían los precios de productos de los
comisariatos, que eran propiedad de la misma bananera. A los trabajadores el
gobierno les cobra impuestos para crear escuelas y hospitales, y sin embargo no
reciben ninguno de esos servicios. El libro se cierra con los amigos recordando
a Máximo Luján y su legado:”La prisión verde no es solo oscuridad. Máximo
encendió en ella su primer velón revolucionario. Otros cientos de hermanos se
encargarán de mantenerlo enhiesto.
Argumento
Todo comienza con la compra y venta de
parcelas de tierra, desembocando con partes accesibles a venta y con otra parte
resistiéndose a la misma. Esto provocado por la mega compañía del cultivo del
banano incrustada en la costa norte de Honduras. Esta compañía no se presentó
con claridad beneficiando a pocos y desfavoreciendo a la gran mayoría, lo que
está relacionada con grandes cantidades de personas la administración se torna
complicada y este caso no fue la excepción.
En este negocio se implicó trabajadores
del estado, los que se prestaron para dañar a los que más de cerca trabajaban o
los que se relacionaban con la ejecución de los trabajos del campo. Entre los
mismos trabajadores había distintas jerarquía, los cuales eran tratados con la
menor atención y a veces eran castigados físicamente si ellos no cumplían sus
tareas asignadas y sumándoles las enfermedades que obtenían por el ambiente en
el que vivían.
Los representantes del gobierno, siempre
tienen que sobresaltar el bienestar de cada trabajador cerciorarse que no
violen sus derechos (salud, educación, alimentación, zona de trabajo segura y
buen ambiente higiénico, etc.), independientemente de con quien se esté
negociando y lo que esto implique ya sea para crecimiento personal o del
estado, y este caso en particular la salud e incluso la vida de los
trabajadores.
Se permitió que grandes masas de
personas se movilizaran bajo una ilusión que los terminó atrapando, y no
permitiéndoles poder desistir de dicho embrujo. Motivados con la idea de vivir
mejor y más temprano que tarde se dieron cuenta que incluso con su escases en
sus lugares de origen vivían mejor.
Lo mejor es socializar la idea o
negociación o por lo menos asignar un representante de cada una de las partes(representante
compañía extranjera, representante del estado y representante de los
campesinos) estos deben estar de acuerdo para poder tomar una decisión de que
hacer y cómo hacer, de lo contrario no alterar la actividad de la gran mayoría,
bajo ningún argumento que no plantee claramente la razón de dicha acción. Desde
un principio o ingreso de estas compañías se debió plantear y analizar los
beneficios y los dichos acuerdos, donde ninguna de las partes salga menos
beneficiada que la otra.
Personajes
Máximo Lujan:
Un
hombre afectado por el paludismo provocado por la vida en la plantación se
dedica a la irrigación de veneno, originario de Santa Rita, quien siendo muy
joven perdió a su mamá por esta misma enfermedad y a su papá envuelto en la
mala vida alcohol, juegos quien fue asesinado. Máximo Lujan es buscado por
Camilo.
Lucio Pardo:
Un
hombre mayor, esposo de Placida y padre de Catuca. Es un obrero en la
plantación desempeñando diferentes actividades, este es de carácter brusco,
violento, soberbio quien ha vivido por muchos años en los campos bananeros, y
conocía la historia sangrienta y tremenda del trabajador de la costa norte.
Personajes Secundarios:
Míster Still:
Un señor
de nariz aguileña, cara redonda, ojos profundamente azules, “rostros de cedro y
cabello oro puro del Guayope” Hombre de energía ilimitada severo y autoritario,
habituado a ordenar y dirigir. Dueño y representante de la compañía extranjera,
hombre de negocios calculador y de filosofía pragmática quien se encargó de
comprar las tierras a los campesinos, poner la plata para la siembra de la
planta del banano, etc. Un hombre de energía ilimitada, severo y autoritario.
Abogado Estanio Parraga:
Un
abogado de contextura robusta casi obesa, pálido, “manos de cerámica” su
apariencia dejaba a la vista su origen de ciudad y profesión liberal. Era el
representante de la cámara legislativa y apoderado especial de la compañía
fructífera, sin muchos escrúpulos que se encargaba de la parte legal de los
negocios de Míster Still y podía recurrir a la violencia con tal de llegar a su
objetivo.
Lucho López:
A la
vista de Mister Still un hombre terco, físicamente se le describe como un
campesino de frente oscuro, piel trigueña y tostada, cabellera negra y manos duras
que revelaban el duro esfuerzo del trabajo de campo. Un personaje aferrado a
sus pertenencias presentes en su familia de generación en generación, negándose
rotundamente al desprendimiento de las mismas.
Cantillano y Cierra: Al inicio del libro se les conoce como
dos campesinos ansiosos por tener una condición de señor de ciudad que los
empujo a tomar la decisión de vender sus tierra a la compañía y ceder al deseo
de mister Still a cambio de una cuantiosa suma de dinero que les concedería sus
vanidosos deseos.
Tiburcio Carias Andino:
Presidente
de la república en 1932 considerado como un Dictador y que se encargó de
implantar medidas o castigos extremos para los supuestos culpables de alguna
acusación.
Martin Samayoa:
Su
apariencia era de Jornalero, tEx propietario de una pequeña parcela, la que fue
vendida a Míster Still, quien en su momento se le dijo que contara con el apoyo
de parte de los nuevos dueños si algo llegara a necesitar, pero después de
cinco años esta necesidad llego y Míster Still, lo había olvidado y Samayoa fue
tratado con indiferencia.
Catuca Pardo:
Mujer
joven, de muy bonita sonrisa, de silueta muy parecida y que tenía a Máximo
embelesado.
Placida:
Una
mujer sumisa y sometida.
Camilo:
Encargado
de los contratos y quien está recibiendo una propuesta de negociación de parte
de Míster Foxer, sobre ventajas que implica los nuevos contratos.
Temas
v
Injusticia
v
Pobreza
v
Hambre
v
Violaciones
a los derechos de los trabajadores
v
Esclavitud
v
Corrupción
polìtica
Problemática
El autor quiso dar a conocer todo lo que
sucedia en los campos bananeros y todo lo que sufrían por la presencia de la
empresa Stándar Fruit Company. El señor Martin Samayoa quien después de haber
derrochado el dinero que le dio la compañía por el terreno el les había
vendido, busco la ayuda de Mister Still para que le diera un trabajo de
capataz, pero Mister Still lo menosprecio y lo mando a buscar trabajo de peón.
El señor Samayoa, desalentado por el
desaire y sin dinero tuvo la suerte de conocer a un campesino, Máximo Lujan
quien lo llevo a vivir a su casa, un lugar miserable que vivía hacinando con
otros trabajadores de la bananera y le consiguió trabajo como regador de
veneno, por lo cual ellos eran llamados veneneros. Las mujeres también eran víctimas
de la opresión capitalista de las bananeras. Por la miseria, muchas campesinas
se vieron obligadas a dedicarse a la prostitución. Estanio Parraga era el
abogado que había engañado a Lucho López. Sierra y Cantillano se vieron obligados
a pedir trabajo de peones en la compañía, como a Martin Samayoa le había
tocado.
En un accidente un conductor de una gran
muere, y un jefe gringo se enoja con el difunto por echar a perder una maquina
con valor de miles de dólares y grita encolerizado: “¡Mejor se hubieran matado
cien desgraciados!”, frase que dio a conocer la importancia que le daban a la
vida de los trabajadores que por cierto al fin y al cabo los trataban como
esclavos. Esto mismo provoca la reacción y una gran indignación en los trabajadores
y se dan cuenta que ya no pueden soportar tantos maltratos, por lo tanto,
deciden ir a huelga.
Decidieron nombran a Máximo Lujan como
director de la huelga, quien acepta el cargo a pesar de que la huelga se realizó
de manera prematura. Y lo que sucede a corto plazo le da la razón a Lujan,
huelga que le costó la vida. La huelga rápidamente fue reprimida por los
militares, los cuales recibieron órdenes de los altos mandos los cuales estaban
a favor de la compañía bananera. A los huelguistas los llevan presos y al
director de la huelga, Máximo Lujan lo matan y lo entierran debajo de una mata
de plátano. De este modo, desbarataron el frente que se había formado contra la
compañía bananera.
El viejo Lucio Pardo, para tomar
venganza de la muerte de Lujan, a quien consideraba como su propio hijo y le tenía
aprecio, hace volcar el motocarro en el cual se conducían un jefe gringo Mister
Foxer y dos capataces, Encarnación Benitez y Carlos Palomo y el coronel que
mato a Lujan. Todos ellos mueren en el accidente excepto Lucio Pardo, para el
cual los problemas apenas comienzan. Los jefes gringos quieren demostrar quien
manda y dar un castigo ejemplar, y por medio de torturas pretenden hacer que
Lucio Pardo y sus amigos confiesen, pero es en vano todos sus esfuerzos. Pero
los ex terratenientes Sierra y Cantillano, Lucio Pardo, con el fin de liberar a
los inocentes, decide confesar ante los verdugos el atentado.
Lucio Pardo muere ahorcado a mano de los
militares. Pero a pesar de las tragedias y las perdidas vividas de algo podían
estar seguros que la muerte de Maximo Lujan, no había sido en vano. Porque lo
mataron no solo por ser huelguista, sino por llevar la verdad y la luz al
cerebro y corazón de los proletarios, que por sus sacrificios y muchos otros
después, no lograron mantener en ignorancia y sumisión perpetuas a los
trabajadores de la empresa bananera.
Tiempo:
Como podemos observar en el relato de la
novela prisión verde, es sin duda una de las más populares en Honduras, no por
la perfección de su arte literario, sino por su valiente denuncia de las
condiciones de explotación de los trabajadores hondureños por parte de las
compañías bananeras norteamericanas, presión verde “ha sido el libro más
perseguido del país, por mucho tiempo fue prueba de convicción para el
encarcelamiento. Los campos bananeros son descritos en la novela como una
“prisión verde”, por la misteriosa atracción que ejercen sobre los trabajadores
que viven ahí, quienes a pesar de ser explotados y vejados en ellos, sienten el
impulso a quedarse trabajando ahí a pesar de todas las dificultades.
Prisión Verde se escribió en la década
del cuarenta, Entonces los sectores democráticos y populares de Honduras vivían
un proceso de acumulación de fuerzas muy importante, destinado a cambiar el
clima de brutalidad, de negación de todo derecho, mantenido bajo la dictadura
terrateniente-burguesa de Tiburcio Carías Andino.
Ese proceso culminó con la gran huelga
bananera de 1954, la que, si bien no logró todos los propósitos de los trabajadores,
produjo cambios sustanciales en la historia de nuestro país. Los antecedentes
preparatorios de este hecho extraordinario fueron los esfuerzos organizativos
de los obreros del banano en distintos puntos del vasto imperio, así como los
conatos insurreccionales llevados a cabo durante la década del cuarenta, e
incluso antes.
Su esfuerzo llevo a que el Estado de
Honduras se preocupara por establecer una legislación laboral que velara por los derechos de los trabajadores. En esta novela el autor quien sufriendo en carne propia la inhumana
explotación de los monopolios yanquis y protagonista él mismo de los esfuerzos
reivindicativos de los "campeños", creyó útil escribir la historia de
una de las tantas luchas frustradas que por entonces tuvieron lugar y que, como
lo hemos dicho ya, no fueron otra cosa que los elementos acumulativos de la
gran explosión de 1954.
Espacio
Es una novela de realismo socialista en
la que se describen las condiciones de vida en las plantaciones bananeras de la
Standard Fruit Company al norte de Honduras (Bajo Aguán), durante tiempos de la
dictadura de Tiburcio Carías Andino. Como pudimos observar en la lectura los
campos bananeros son descritos en la novela como una “prisión verde”, por la
misteriosa atracción que ejercen sobre los trabajadores que viven ahí, quienes,
a pesar de ser explotados y vejados en ellos, sienten el impulso a quedarse
trabajando ahí a pesar de todas las dificultades.
Aquí el autor empieza su relato en el ambiente de una de las oficinas de las compañías, en la que un “jefe gringo” —Míster Still— intenta convencer al terrateniente Luncho López para que le venda sus tierras a la compañía bananera. En su intento para convencerlo le ayudan dos amigos de López: Sierra y Cantillano, quienes ya vendieron sus tierras e intentan influenciar a su amigo para que haga lo mismo, pero él se rehúsa tercamente.
En cada episodio del libro siempre hay
alguna injusticia de parte de la Compañía que provoca la indignación de los
cámpeños. Aunque no todos tienen la misma conciencia de su situación, hay
quienes se han acostumbrado a la opresión, la ven como lo más normal del mundo,
y no protestan.
Se menciona de igual manera la clase
política del país en este relato a los partidos tradicionales: el Partido Nacional
y el Partido Liberal, Luján opina que “tienen la misma esencia: oligarquía;
padecen la misma enfermedad: demagogia; y sirven al mismo patrón: las Compañías
Bananeras”… “En política necesitamos algo distinto al caudillismo tradicional,
al compadrazgo, al paternalismo de las ‘gorgueras’. Necesitamos que los anhelos
de las masas trabajadoras se plasmen en un ideal político, y este ideal, en un
verdadero partido de los trabajadores, partido revolucionario de verdad. Ya no
debemos creer en los hombres-ídolos: de sus promesas está llena nuestra
historia política”.
Las mujeres también son víctimas de la
opresión capitalista de las bananeras la miseria obliga a muchas campeñas a
dedicarse a la prostitución. El grupo de Máximo Luján va adquiriendo cada vez más
conciencia social, en contra de los que proponen la violencia ciega como
respuesta a la opresión —como el viejo Lucio Pardo— Luján propone que la
victoria de la clase obrera reside en su capacidad de organización, y que hasta
que no hayan creado su propio partido político y derribado a la dictadura no
podrá haber un cambio en las condiciones de vida de los campeños.
Recursos Literarios
Luncho López tiene un terreno, pero él
dice NO en una manera fea a venderla.
Martín buscaba la ayuda de Still para
que le diera un trabajo, pero este lo despreció y lo mando a buscar otro lo
cual lo hizo después de haber derrochado el dinero que le dio la compañía.
Martín tuvo la suerte de conocer al campeño Luján quien lo llevo a hospedar a
su casa. En un lugar desagradable y vivía miserable porque estuvo con otros
trabajadores de la bananera y le consiguió trabajo como regador de veneno.
El abogado Párraga era el abogado que
había engañado a López.
Sierra y Cantillano terminan pidiendo
trabajo de peones en la compañía como también le había tocado al Señor Martín.
Un jefe gringo se enoja con un conductor
de una grúa al accidentarse por echar a perder la máquina con un valor de miles
de dólares y grita que “mejor se hubieran matado cien desgraciados”. Esto da un
golpe terriblemente que los trabajadores no lo soportaron que decidieron ir a
la huelga, fue cuando decidieron nombrar a Luján como el director. Luján lo
aceptó pero pensó que la huelga fue hecho en una forma prematura. Y tal como
dijo así fue. Los militares llegaron rápidamente, los compañeros de Luján se
los llevaron presos, y a el lo matan y lo entierran debajo de una mata fe
plátano.
Evolutivos:
Luncho López; paso de estar firme de no
vender su propiedad, a creer que los gringos eran sus amigos y que nunca
quisieron su propiedad con mala intención.
Lupe Sierra y Pancho antillano pasaron
de ser compinches de Still a ser peones de la estándar fruit company.
Principales
actores:
Máximo Luján
Lucio Pardo
Personajes
Secundarios:
Juana de Ruiz
Catuca Pardo
Figuras literarias
Figuras
de Sonido
Aliteración:
En el pico de cuatro botellas de cerveza
se sostienen cuatro candelas encendidas.
No lo quiero, ni podré quererlo nunca,
porque me repugna desde su andar hasta su lengua
Pleonasmo:
¡Trescientos mil...! ¡Trescientos
mil...! exclamo el abogado.
Figuras
de Orden
Anáfora:
¡No! -protesta fatigosamente- ¡No quiero
nada con usté!
Y usted ya sabe que toda autorización de
mi General es una orden y que toda orden emanada de él, se cumple al pie de la
letra sin objeción.
¡Se acaban los raspados de leche y de
piña, a bufalooo...! ¡Raspados requetebuenos!
De cuando en cuando salían del
dispensario médico.
Los trabajadores vamos atadas a esos
racimos y los racimos a nosotros.
Polisíndeton
Todos los edificios, limpios, higiénicos
y hermosos, tenían un aspecto legante y atractivo que daba impresión.
La sirvienta de Rufina, muchacha pálida
y desnutrida pero agradable.
Concatenación
Muy helado; me resfrió; y del resfrió a
la pulmonía.
Figuras
de Sentido
Metafora:
Soy
como un arbol: tengo mis raíces muy adentro de esta tierra. S
Símil
o Comparación:
Sus líneas faciales presentaban curvas
exageradas como las de sus labios carnosos.
Asíndeton
o Disfunción:
Se había decidido y exclamo, retador:
¡Al diablo con los dólares! ¡Qué carajo! ¡No vendo mis tierras! ¡Es mi última
determinación, mister! ¡No Vendo! ¡No venderé ni por todo el oro del mundo!
¡Palabra!
Apóstrofe
o invocación:
¡Dios Santo! ¿Qué ira a ser de este país
en tales manos? Y yo creyendo en la honradez.
¡Y acordate, hombre de Dios, que lo
haces pal’ progreso!
¡Gracias a Dios! Exclamo agradecido
Samayoa ¡Usted ha sido mi salvación!
Oxímoron:
Primero débil y lejano, luego fuerte y
trepidante.
Conclusión
Este trabajo ha sido una experiencia
gratificante para todos los que en él trabajamos, cada hondureño debe conocer
la historia que nos precede como trabajadores recordando el esfuerzo con que
hasta ahora se ha conseguido mejorar las condiciones que Ramón Amaya Amador
enfatiza en este libro que nos muestra que la inversión extranjera entonces
trajo consigo una idea de falso desarrollo a todas las clases del país y en su
lugar formo para estos cientos de trabajadores una gran Prisión Verde.
