martes, 12 de marzo de 2019

Análisis literario de Prision Verde -Ramon Amaya Amador


Introducción
A continuación, se presenta un breve análisis de la notable obra del Escritor hondureño Ramón Amaya Amador con el propósito de hacernos volver a un tiempo de especial importancia en cada aspecto de la historia de Honduras que marcó un antes y un después, este análisis permitirá de una forma clara y comprensible conocer aspectos fundamentales de esta obra que nos a permitido llegar a los rincones más íntimos de este famoso  libro como lo es “Prisión Verde”.

  
  
Biografía de Ramón Amaya Amador
 
Nació en el municipio de Olanchito, Yoro, el 29 de abril de 1916, siendo sus padres Isabel Amaya y Guillermo R. Amador. Falleciendo trágicamente en Checoslovaquia en 1966, dejando a su paso una estela de obras publicadas e inéditas.
Después de trabajar como peón en los campos bananeros de la costa norte inició su carrera de cuentista y su narración “La nochebuena del campeño Juan Blas” salió a luz pública en el número 15 de la revista ANC, órgano de la Asociación Nacional de Cronistas, editada en Tegucigalpa y correspondiente al 31 de diciembre de 1939.
Ramón Amaya Amador, narrador y periodista, es uno de los más prolíficos escritores del país y quien tiene más obras publicadas: Prisión Verde, Amanecer, El Señor de la Sierra, Los Brujos de Ilamatepeque, Constructores, Destacamento Rojo, Operación Gorila, Cipotes, Con la misma herradura, Bajo el signo de la paz, El camino de mayo, Jacinta Peralta, Cuentos Completos y Biografía de un machete permaneciendo inéditos casi veinte libros más.
Ramón Amaya Amador inició su vida periodística en 1941 como redactor, primero, y como jefe de redacción, después, del periódico El Atlántico, de La Ceiba, fundado y dirigido por Ángel Moya Posas. Posteriormente, el 8 de octubre de 1943, Ramón Amaya Amador fundó en Olanchito, con Dionisio Romero Narváez, el semanario Alerta, contando con la valiosa colaboración de su compañero Pablo Magín Romero.

Exilio
El escritor abandonó su patria en 1944 debido a la persecusión del cariato, radicándose en Guatemala, en donde trabajó como editorialista de Nuestro Diario, durante el régimen democrático del doctor Juan José Arévalo, entregando también sus colaboraciones al Diario de Centro América, El Popular Progresista y Mediodía. A la caída del gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán, nuestro compatriota se asiló en la sede de la Embajada Argentina, viajando a aquella nación del sur. En Buenos Aires laboró en la editorial “Ariel” y en Sarmiento, un periódico de educación popular, editado en la ciudad de Córdoba.
El 19 de mayo de 1957, Ramón Amaya Amador retornó a Honduras, acompañado de su esposa Regina Arminda Funes, originaria de Córdoba, Argentina; en ese año ingresó a la redacción del diario El Cronista, de Alejandro Valladares, y fundó en Tegucigalpa, con Luis Manuel Zúniga, la revista Vistazo.
El Círculo Literario Hondureño le rindió un homenaje en el Paraninfo de la Universidad Nacional Autónoma en Tegucigalpa el 11 de noviembre de 1958, interviniendo en el acto el rector Lisandro Gálvez y los estudiantes universitarios Rafael Leiva Vivas, J. Delmer Urbizo y Oscar Acosta.
En esa oportunidad, Ramón Amaya Amador leyó un extenso discurso de agradecimiento en el que afirmaba que era la primera vez que en su patria recibía una honrosa distinción por sus trabajos en las letras y en la cultura. Este documento puede considerarse como su testamento literario.
El 19 de abril de 1959 abandonó Tegucigalpa junto a su esposa Arminda y sus pequeños hijos: Aixa Ixchel y Carlos Raúl, para radicarse en Praga, Checoslovaquia, integrando la plana de redacción de la revista Problemas de la Paz y el Socialismo.
Muerte
El 24 de noviembre de 1966, en las cercanías de Bratislava, se accidentó el avión soviético Ilushyn-18, de la línea aérea búlgara Tabso, pereciendo todos sus ocupantes, entre ellos Ramón Amaya Amador y tres compañeros de trabajo en la revista que hemos mencionado: el brasileño Pedro Motta Lima, el argentino Alberto Ferrari y el japonés Sigho Kadzito.
Once años después y tras arduas gestiones iniciadas por el poeta hondureño Oscar Acosta (en ese entonces Embajador de Honduras en España) y que duraron cuatro años, se logró la repatriación de los restos mortales de Ramón Amaya Amador los que fueron enviados de Checoslovaquia a Madrid y luego trasladados a Tegucigalpa en septiembre de 1977, permaneciendo la urna con las cenizas de Amaya Amador en la Sección Colección Hondureña de la Biblioteca de la UNAH.






Marco Histórico

Condiciones políticas: Tiempo en el que se veía bajo el terror de la dictadura de Tiburcio Carias Andino. La Consolidación de las empresas bananeras estaban dominada por los “gringos” a través de argucias, el autor de este libro nos hacer recordar la corrupción política en el dialogo del aboga con Mister Still el cual pregunta si “podría su gobierno en un ambiente de distensión y aflojamiento, mantenerse en el poder indefinidamente” a lo que el primero afirma que “todavía así nos quedarían recursos poderosos de los cuales echar mano”. Es así como en diálogos como estos nuestro autor denota cómo el gobierno entonces tenía convicción firme en mantener el régimen por más de cien años si era posible. La inversión de Estados Unidos, y en general cualquier inversión extranjera solo enriquecía al partido político del General Tiburcio Carias Andino. El gobierno iba a favor de estas compañías puesto que la quiebra de uno seria la consecuencia del otro entonces esta oscura reciprocidad no incluía el bienestar de los empleados de las compañías fruteras que Vivían a diario el desdén de las autoridades y la falta de respeto por sus derechos humanos. Se aprobaban reformas a favor de estos inversores extranjeros aun sin antes ser mencionados en el congreso nacional, todo con el fin de satisfacer los planes de estas compañías que explotaban los recursos naturales de nuestro país.

Condiciones sociales: A través del lenguaje utilizado por nuestro autor para crear los diálogos de los personajes podemos darnos cuenta que se trata de campesinos si ninguna orientación académica puesto que entonces era poco accesible más que para las personas que Vivían en la ciudad. La familia era algo muy importante, personas llenas de creencias y dichos populares que los hacia especiales, en este contexto Amaya Amador nos hace familiarizarnos con nuestro entorno y hacer sentir cómodo al lector con la jerga local.


Condiciones económicas, Esta obra nos muestra los detalles de vivencias de los campesinos trabajadores y terratenientes relacionados a las bananeras durante el enclave bananero en el momento en que Honduras más dependía de la agricultura y ganadería incluso quienes no trabajaban en la compañía bananera era señores dedicados a la labor del campo que debía conservar el dinero de sus cosechas para continuar invirtiendo en su heredad. La condición económica era muy difícil tanto que se recurría a estos trabajos sin importar el sacrificio físico porque el hambre y las responsabilidades familiares les exigían este trabajo para poder ser cubiertas. Se trabajaban largas jornadas en condiciones forzosas e incluso perjudiciales, sus jefes, los “gringos” pasaban sus horas de laburo en cómodas oficinas, habitaban viviendas con lujo y ostentosidad muy aparte de la vida de los campesinos, digiérase, una colonia solo para aquellos cuyos privilegios económicos les fueron concedidos desde el nacimiento,


  
Cronología


·        Ramón Amaya Amador nació en la ciudad de Olanchito, departamento de Yoro, el 29 de abril de 1916.
·        Fue el producto de los amores clandestinos del cura Guillermo R.  Amador y de María Isabel Amaya.
·        Paso la educación elemental en la escuela “Modesto Chacón” de la referencia ciudad e inicio estudios secundarios en el Instituto “Manuel Bonilla” de La Ceiba los que se vio obligado a interrumpir por problemas económicos.
·        Trabajo como maestro empírico en Olanchito.
·        El producto de estas lecturas y de este esfuerzo individual, fue el despertar de su vocación literaria, como lo confirman los números colaboraciones remitidas por el al seminario “El Atlántico”, dirigida en La Ceiba por Ángel Moya Posa. Así se hizo escritor.
·        Él no tenía vocación para la pedagogía, tuvo que trabajar  de cualquier cosa en los campos bananeros, principalmente en Palo Verde y Coyoles Central.
·        El 8 de Octubre de 1943, fundo con su amigo Dionisio Romero Narváez el seminario “Alerta”.
·        Cuando cayó la revolución democrático-burguesa de Guatemala, se vio obligado a buscar refugio en Argentina.
·        El partido comunista de Honduras recibió esta solicitud en 1959 y la dirigencia del mismo acordó designar para el desempeño de tal trabajo el novelista Ramón Amaya Amador.
·        El 24 de noviembre de 1966 viajando de Bulgaria a Checoslovaquia, el avión yiyushin 18 que lo conducía se estrelló en una colina próxima a la pequeña ciudad checa de Bratislava.
·        En 19501 edito “Prisión Verde” su obra fundamental, en 1953 vio la luz su novela “Amanecer”, vinculada al proceso revolucionario guatemalteco.
·        En 1959 salieron de las prensas dos novelas “Los Brujos de Llamatepeque” y “Constructores”.
·        En 1962 apareció la malograda edición de “Destacamiento Rojo”.
·        Su mayor novela “Operación Gorila” fue editada en ruso en 1970.
·        Una violencia ciega como la única forma de resolver los problemas del pueblo reflexiona casi al final de la obra “! Ah Ti vicho, hoy hemos sabido lo que es la realidad y ya no podremos volver a engañarnos. Debemos, prepararnos para la próxima vez. ¡Soldaditos… Mandadores… Capitanes… etc. ¡Mientras nos estamos fuertes y unidos, seguiremos aguantándoles; pero el día que nos resolvamos otra vez, no será para contestar con “sopapos” y gritos o los tiros de fusil y a los culatazos ¡”
·        Luncho López terrateniente del valle de Aguan.
·        Mr. Still quería comprarle las tierras.
·        Tuve que salir para San Juancito en un asunto de la Rosario Mining Company como ustedes saben esta empresa está dispuesta a cerrar la mina y explotar los yacimientos de plata en El Mochito.
·        Ya su país ocupa el primero de Centro América en cuanto a inversiones en el negocio del Banano.
·        Afirmaban que era Yanqui, de las riveras de Misisipi que siendo todavía muy joven corrió las primeras aventuras como cuatrero en Kentucky, después como pistolero en Chicago, explorador en el África Australia a las órdenes de una potencia colonista europea traficante de drogas en el Lejano Oriente, contrabandistas de armas de América Latina donde al producirse la guerra del chaco, había suministrado pertrechos a los dos contenedores, haciendo un pingue negocio.
·        Dicen que también había tomado parte activa como infante de marina del Tío Sam en las intervenciones imperialistas de Panamá, Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, Nicaragua.
·        Le agradara ¡As plantaciones por su exuberancia y belleza y no pudo reprimir su voraz apetito al pasar por una “bocadia” donde amarillaba un raimo de bananos, desmontando y arremetiendo con insaciable voracidad a los aromáticos frutos mientras repetía! ¡Good,  good, banana good!
·        Lo habían inducido a emprender el cultivo del banano para llevarlo a la ruina y lograr así tenerlo a su merced y obtener en último término las tierras que no le había podido sacar.
·        Lo único que me comprometió a pagar a precio de costo fue el “veneno” para la sigatoka.
·        En cambio las noticias recibidas de Barrando y palo verde eran gratas: “Los Veneneros” de allá también irán a la huelga.
·        Debido a estas verdades de tacones, Luis XV tenía Marcos las necesidades de esta vigiando semanalmente al dispensario de La Central de Coyoles para que le inyectaran penicilina y curarse las gonorreas.
·        Se casó el 19 de enero de 1957.
·        Falleció durante un accidente de aviación durante el vuelo el 24 de Noviembre de Bratislava Eslovaquia.


  
Sinopsis

El escritor hondureño Ramón Amaya Amador en su libro nos describe las condiciones de explotación y forma de vida de los trabajadores en los campos bananeros y eso fue lo que lo inspiró a crear la novela “prisión verde” ya que él trabajó por un tiempo como regador de veneno en las compañías bananeras cuando el periodismo ingreso el decidió denunciar las exigencias de explotación que él mismo obtuvo, lo que le ganó la antipatía del régimen dictatorial de Tiburcio Carías Andino ya que el resguardaba los intereses de las compañías bananeras por lo que tuvo que salir exiliado del país.
 Su mayor intención al crear su novela fue darle conocimiento político que produjera un cambio social que mejore la calidad de vida de los trabajadores hondureños los campos bananeros fueron detallados en su libro como una prisión verde por la misteriosa atracción que ejercen sobre los trabajadores quienes que a pesar de ser utilizados sienten el impulso de quedarse ahí a pesar de todas las circunstancias. Ramón Amaya Amador empieza su relato en el ambiente de una de las oficinas de las compañías, en la que Míster Still intenta persuadir al terrateniente Luncho López para que le venda sus tierras a la compañía bananera. En su propósito para convencerlo le ayudan dos amigos de López: Sierra y Cantillano, quienes ya vendieron sus tierras e intentan influenciar a su amigo para que haga lo mismo, pero él se niega tenazmente. Seguidamente de la reunión con los terratenientes, apareció el señor Martín Samayoa, quien había derrochado el dinero que obtuvo de la compañía por su terreno, fue en busca de ayuda de Míster Still que le brindara un trabajo de capataz, pero éste lo despreció y lo mandó a buscar trabajo de peón. Desanimado por la descortesía y sin dinero Samayoa tuvo la suerte de conocer al campesino Máximo Luján, quien lo llevó a vivir a su casa, un lugar miserable en el que vivía hacinado con otros trabajadores de la compañía y le consiguió trabajo de regador de veneno.
 En cada episodio del libro siempre hay alguna injusticia de parte de la compañía que irritaba a los campesinos. Las mujeres también son víctimas de la opresión capitalista de las compañías. Las miserias obligan a muchas campesinas a dedicarse a la prostitución. La situación empeora para los trabajadores cuando subían los precios de productos de los comisariatos, que eran propiedad de la misma bananera. A los trabajadores el gobierno les cobra impuestos para crear escuelas y hospitales, y sin embargo no reciben ninguno de esos servicios. El libro se cierra con los amigos recordando a Máximo Luján y su legado:”La prisión verde no es solo oscuridad. Máximo encendió en ella su primer velón revolucionario. Otros cientos de hermanos se encargarán de mantenerlo enhiesto.




Argumento
Todo comienza con la compra y venta de parcelas de tierra, desembocando con partes accesibles a venta y con otra parte resistiéndose a la misma. Esto provocado por la mega compañía del cultivo del banano incrustada en la costa norte de Honduras. Esta compañía no se presentó con claridad beneficiando a pocos y desfavoreciendo a la gran mayoría, lo que está relacionada con grandes cantidades de personas la administración se torna complicada y este caso no fue la excepción.
En este negocio se implicó trabajadores del estado, los que se prestaron para dañar a los que más de cerca trabajaban o los que se relacionaban con la ejecución de los trabajos del campo. Entre los mismos trabajadores había distintas jerarquía, los cuales eran tratados con la menor atención y a veces eran castigados físicamente si ellos no cumplían sus tareas asignadas y sumándoles las enfermedades que obtenían por el ambiente en el que vivían.
Los representantes del gobierno, siempre tienen que sobresaltar el bienestar de cada trabajador cerciorarse que no violen sus derechos (salud, educación, alimentación, zona de trabajo segura y buen ambiente higiénico, etc.), independientemente de con quien se esté negociando y lo que esto implique ya sea para crecimiento personal o del estado, y este caso en particular la salud e incluso la vida de los trabajadores.
Se permitió que grandes masas de personas se movilizaran bajo una ilusión que los terminó atrapando, y no permitiéndoles poder desistir de dicho embrujo. Motivados con la idea de vivir mejor y más temprano que tarde se dieron cuenta que incluso con su escases en sus lugares de origen vivían mejor.
Lo mejor es socializar la idea o negociación o por lo menos asignar un representante de cada una de las partes(representante compañía extranjera, representante del estado y representante de los campesinos) estos deben estar de acuerdo para poder tomar una decisión de que hacer y cómo hacer, de lo contrario no alterar la actividad de la gran mayoría, bajo ningún argumento que no plantee claramente la razón de dicha acción. Desde un principio o ingreso de estas compañías se debió plantear y analizar los beneficios y los dichos acuerdos, donde ninguna de las partes salga menos beneficiada que la otra.

  

Personajes

 Máximo Lujan:
Un hombre afectado por el paludismo provocado por la vida en la plantación se dedica a la irrigación de veneno, originario de Santa Rita, quien siendo muy joven perdió a su mamá por esta misma enfermedad y a su papá envuelto en la mala vida alcohol, juegos quien fue asesinado. Máximo Lujan es buscado por Camilo.

 Lucio Pardo:

Un hombre mayor, esposo de Placida y padre de Catuca. Es un obrero en la plantación desempeñando diferentes actividades, este es de carácter brusco, violento, soberbio quien ha vivido por muchos años en los campos bananeros, y conocía la historia sangrienta y tremenda del trabajador de la costa norte.


Personajes Secundarios:
 Míster Still:
Un señor de nariz aguileña, cara redonda, ojos profundamente azules, “rostros de cedro y cabello oro puro del Guayope” Hombre de energía ilimitada severo y autoritario, habituado a ordenar y dirigir. Dueño y representante de la compañía extranjera, hombre de negocios calculador y de filosofía pragmática quien se encargó de comprar las tierras a los campesinos, poner la plata para la siembra de la planta del banano, etc. Un hombre de energía ilimitada, severo y autoritario.

Abogado Estanio Parraga:
 Un abogado de contextura robusta casi obesa, pálido, “manos de cerámica” su apariencia dejaba a la vista su origen de ciudad y profesión liberal. Era el representante de la cámara legislativa y apoderado especial de la compañía fructífera, sin muchos escrúpulos que se encargaba de la parte legal de los negocios de Míster Still y podía recurrir a la violencia con tal de llegar a su objetivo.

  Lucho López:
A la vista de Mister Still un hombre terco, físicamente se le describe como un campesino de frente oscuro, piel trigueña y tostada, cabellera negra y manos duras que revelaban el duro esfuerzo del trabajo de campo. Un personaje aferrado a sus pertenencias presentes en su familia de generación en generación, negándose rotundamente al desprendimiento de las mismas.

Cantillano y Cierra: Al inicio del libro se les conoce como dos campesinos ansiosos por tener una condición de señor de ciudad que los empujo a tomar la decisión de vender sus tierra a la compañía y ceder al deseo de mister Still a cambio de una cuantiosa suma de dinero que les concedería sus vanidosos deseos.

Tiburcio Carias Andino:
Presidente de la república en 1932 considerado como un Dictador y que se encargó de implantar medidas o castigos extremos para los supuestos culpables de alguna acusación.



 Martin Samayoa:
Su apariencia era de Jornalero, tEx propietario de una pequeña parcela, la que fue vendida a Míster Still, quien en su momento se le dijo que contara con el apoyo de parte de los nuevos dueños si algo llegara a necesitar, pero después de cinco años esta necesidad llego y Míster Still, lo había olvidado y Samayoa fue tratado con indiferencia.

  Catuca Pardo:
Mujer joven, de muy bonita sonrisa, de silueta muy parecida y que tenía a Máximo embelesado.

 Placida:
Una mujer sumisa y sometida.

 Camilo:
Encargado de los contratos y quien está recibiendo una propuesta de negociación de parte de Míster Foxer, sobre ventajas que implica los nuevos contratos.




Temas
v  Injusticia
v  Pobreza
v  Hambre
v  Violaciones a los derechos de los trabajadores
v  Esclavitud
v  Corrupción polìtica

Problemática
El autor quiso dar a conocer todo lo que sucedia en los campos bananeros y todo lo que sufrían por la presencia de la empresa Stándar Fruit Company. El señor Martin Samayoa quien después de haber derrochado el dinero que le dio la compañía por el terreno el les había vendido, busco la ayuda de Mister Still para que le diera un trabajo de capataz, pero Mister Still lo menosprecio y lo mando a buscar trabajo de peón.
El señor Samayoa, desalentado por el desaire y sin dinero tuvo la suerte de conocer a un campesino, Máximo Lujan quien lo llevo a vivir a su casa, un lugar miserable que vivía hacinando con otros trabajadores de la bananera y le consiguió trabajo como regador de veneno, por lo cual ellos eran llamados veneneros. Las mujeres también eran víctimas de la opresión capitalista de las bananeras. Por la miseria, muchas campesinas se vieron obligadas a dedicarse a la prostitución. Estanio Parraga era el abogado que había engañado a Lucho López. Sierra y Cantillano se vieron obligados a pedir trabajo de peones en la compañía, como a Martin Samayoa le había tocado.
En un accidente un conductor de una gran muere, y un jefe gringo se enoja con el difunto por echar a perder una maquina con valor de miles de dólares y grita encolerizado: “¡Mejor se hubieran matado cien desgraciados!”, frase que dio a conocer la importancia que le daban a la vida de los trabajadores que por cierto al fin y al cabo los trataban como esclavos. Esto mismo provoca la reacción y una gran indignación en los trabajadores y se dan cuenta que ya no pueden soportar tantos maltratos, por lo tanto, deciden ir a huelga.
Decidieron nombran a Máximo Lujan como director de la huelga, quien acepta el cargo a pesar de que la huelga se realizó de manera prematura. Y lo que sucede a corto plazo le da la razón a Lujan, huelga que le costó la vida. La huelga rápidamente fue reprimida por los militares, los cuales recibieron órdenes de los altos mandos los cuales estaban a favor de la compañía bananera. A los huelguistas los llevan presos y al director de la huelga, Máximo Lujan lo matan y lo entierran debajo de una mata de plátano. De este modo, desbarataron el frente que se había formado contra la compañía bananera.


El viejo Lucio Pardo, para tomar venganza de la muerte de Lujan, a quien consideraba como su propio hijo y le tenía aprecio, hace volcar el motocarro en el cual se conducían un jefe gringo Mister Foxer y dos capataces, Encarnación Benitez y Carlos Palomo y el coronel que mato a Lujan. Todos ellos mueren en el accidente excepto Lucio Pardo, para el cual los problemas apenas comienzan. Los jefes gringos quieren demostrar quien manda y dar un castigo ejemplar, y por medio de torturas pretenden hacer que Lucio Pardo y sus amigos confiesen, pero es en vano todos sus esfuerzos. Pero los ex terratenientes Sierra y Cantillano, Lucio Pardo, con el fin de liberar a los inocentes, decide confesar ante los verdugos el atentado.
Lucio Pardo muere ahorcado a mano de los militares. Pero a pesar de las tragedias y las perdidas vividas de algo podían estar seguros que la muerte de Maximo Lujan, no había sido en vano. Porque lo mataron no solo por ser huelguista, sino por llevar la verdad y la luz al cerebro y corazón de los proletarios, que por sus sacrificios y muchos otros después, no lograron mantener en ignorancia y sumisión perpetuas a los trabajadores de la empresa bananera.



Tiempo:
Como podemos observar en el relato de la novela prisión verde, es sin duda una de las más populares en Honduras, no por la perfección de su arte literario, sino por su valiente denuncia de las condiciones de explotación de los trabajadores hondureños por parte de las compañías bananeras norteamericanas, presión verde “ha sido el libro más perseguido del país, por mucho tiempo fue prueba de convicción para el encarcelamiento. Los campos bananeros son descritos en la novela como una “prisión verde”, por la misteriosa atracción que ejercen sobre los trabajadores que viven ahí, quienes a pesar de ser explotados y vejados en ellos, sienten el impulso a quedarse trabajando ahí a pesar de todas las dificultades.
Prisión Verde se escribió en la década del cuarenta, Entonces los sectores democráticos y populares de Honduras vivían un proceso de acumulación de fuerzas muy importante, destinado a cambiar el clima de brutalidad, de negación de todo derecho, mantenido bajo la dictadura terrateniente-burguesa de Tiburcio Carías Andino.
 Ese proceso culminó con la gran huelga bananera de 1954, la que, si bien no logró todos los propósitos de los trabajadores, produjo cambios sustanciales en la historia de nuestro país. Los antecedentes preparatorios de este hecho extraordinario fueron los esfuerzos organizativos de los obreros del banano en distintos puntos del vasto imperio, así como los conatos insurreccionales llevados a cabo durante la década del cuarenta, e incluso antes.
Su esfuerzo llevo a que el Estado de Honduras se preocupara por establecer una legislación laboral que velara  por los derechos de los trabajadores.  En esta novela el autor quien  sufriendo en carne propia la inhumana explotación de los monopolios yanquis y protagonista él mismo de los esfuerzos reivindicativos de los "campeños", creyó útil escribir la historia de una de las tantas luchas frustradas que por entonces tuvieron lugar y que, como lo hemos dicho ya, no fueron otra cosa que los elementos acumulativos de la gran explosión de 1954.



Espacio
Es una novela de realismo socialista en la que se describen las condiciones de vida en las plantaciones bananeras de la Standard Fruit Company al norte de Honduras (Bajo Aguán), durante tiempos de la dictadura de Tiburcio Carías Andino. Como pudimos observar en la lectura los campos bananeros son descritos en la novela como una “prisión verde”, por la misteriosa atracción que ejercen sobre los trabajadores que viven ahí, quienes, a pesar de ser explotados y vejados en ellos, sienten el impulso a quedarse trabajando ahí a pesar de todas las dificultades.

 Aquí el autor empieza su relato en el ambiente de una de las oficinas de las compañías, en la que un “jefe gringo” —Míster Still— intenta convencer al terrateniente Luncho López para que le venda sus tierras a la compañía bananera. En su intento para convencerlo le ayudan dos amigos de López: Sierra y Cantillano, quienes ya vendieron sus tierras e intentan influenciar a su amigo para que haga lo mismo, pero él se rehúsa tercamente.
En cada episodio del libro siempre hay alguna injusticia de parte de la Compañía que provoca la indignación de los cámpeños. Aunque no todos tienen la misma conciencia de su situación, hay quienes se han acostumbrado a la opresión, la ven como lo más normal del mundo, y no protestan.
Se menciona de igual manera la clase política del país en este relato a los partidos tradicionales: el Partido Nacional y el Partido Liberal, Luján opina que “tienen la misma esencia: oligarquía; padecen la misma enfermedad: demagogia; y sirven al mismo patrón: las Compañías Bananeras”… “En política necesitamos algo distinto al caudillismo tradicional, al compadrazgo, al paternalismo de las ‘gorgueras’. Necesitamos que los anhelos de las masas trabajadoras se plasmen en un ideal político, y este ideal, en un verdadero partido de los trabajadores, partido revolucionario de verdad. Ya no debemos creer en los hombres-ídolos: de sus promesas está llena nuestra historia política”.
Las mujeres también son víctimas de la opresión capitalista de las bananeras la miseria obliga a muchas campeñas a dedicarse a la prostitución. El grupo de Máximo Luján va adquiriendo cada vez más conciencia social, en contra de los que proponen la violencia ciega como respuesta a la opresión —como el viejo Lucio Pardo— Luján propone que la victoria de la clase obrera reside en su capacidad de organización, y que hasta que no hayan creado su propio partido político y derribado a la dictadura no podrá haber un cambio en las condiciones de vida de los campeños.


  

Recursos Literarios

Luncho López tiene un terreno, pero él dice NO en una manera fea a venderla.
Martín buscaba la ayuda de Still para que le diera un trabajo, pero este lo despreció y lo mando a buscar otro lo cual lo hizo después de haber derrochado el dinero que le dio la compañía. Martín tuvo la suerte de conocer al campeño Luján quien lo llevo a hospedar a su casa. En un lugar desagradable y vivía miserable porque estuvo con otros trabajadores de la bananera y le consiguió trabajo como regador de veneno.
El abogado Párraga era el abogado que había engañado a López.
Sierra y Cantillano terminan pidiendo trabajo de peones en la compañía como también le había tocado al Señor Martín.
Un jefe gringo se enoja con un conductor de una grúa al accidentarse por echar a perder la máquina con un valor de miles de dólares y grita que “mejor se hubieran matado cien desgraciados”. Esto da un golpe terriblemente que los trabajadores no lo soportaron que decidieron ir a la huelga, fue cuando decidieron nombrar a Luján como el director. Luján lo aceptó pero pensó que la huelga fue hecho en una forma prematura. Y tal como dijo así fue. Los militares llegaron rápidamente, los compañeros de Luján se los llevaron presos, y a el lo matan y lo entierran debajo de una mata fe plátano.



Evolutivos:
Luncho López; paso de estar firme de no vender su propiedad, a creer que los gringos eran sus amigos y que nunca quisieron su propiedad con mala intención.
Lupe Sierra y Pancho antillano pasaron de ser compinches de Still a ser peones de la estándar fruit company.

Principales actores:
Máximo Luján
Lucio Pardo

Personajes Secundarios:
Juana de Ruiz
Catuca Pardo


  


Figuras literarias

Figuras de Sonido
Aliteración:
En el pico de cuatro botellas de cerveza se sostienen cuatro candelas encendidas.
No lo quiero, ni podré quererlo nunca, porque me repugna desde su andar hasta su lengua
Pleonasmo:
¡Trescientos mil...! ¡Trescientos mil...! exclamo el abogado.

Figuras de Orden

Anáfora:
¡No! -protesta fatigosamente- ¡No quiero nada con usté!
Y usted ya sabe que toda autorización de mi General es una orden y que toda orden emanada de él, se cumple al pie de la letra sin objeción.
¡Se acaban los raspados de leche y de piña, a bufalooo...! ¡Raspados requetebuenos!
De cuando en cuando salían del dispensario médico.
Los trabajadores vamos atadas a esos racimos y los racimos a nosotros.

Polisíndeton
Todos los edificios, limpios, higiénicos y hermosos, tenían un aspecto legante y atractivo que daba impresión.
La sirvienta de Rufina, muchacha pálida y desnutrida pero agradable.
Concatenación
Muy helado; me resfrió; y del resfrió a la pulmonía.


Figuras de Sentido
Metafora:
Soy como un arbol: tengo mis raíces muy adentro de esta tierra. S

Símil o Comparación:
Sus líneas faciales presentaban curvas exageradas como las de sus labios carnosos.

Asíndeton o Disfunción:
Se había decidido y exclamo, retador: ¡Al diablo con los dólares! ¡Qué carajo! ¡No vendo mis tierras! ¡Es mi última determinación, mister! ¡No Vendo! ¡No venderé ni por todo el oro del mundo! ¡Palabra!

Apóstrofe o invocación:
¡Dios Santo! ¿Qué ira a ser de este país en tales manos? Y yo creyendo en la honradez.
¡Y acordate, hombre de Dios, que lo haces pal’ progreso!
¡Gracias a Dios! Exclamo agradecido Samayoa ¡Usted ha sido mi salvación!

Oxímoron:
Primero débil y lejano, luego fuerte y trepidante.

Conclusión

Este trabajo ha sido una experiencia gratificante para todos los que en él trabajamos, cada hondureño debe conocer la historia que nos precede como trabajadores recordando el esfuerzo con que hasta ahora se ha conseguido mejorar las condiciones que Ramón Amaya Amador enfatiza en este libro que nos muestra que la inversión extranjera entonces trajo consigo una idea de falso desarrollo a todas las clases del país y en su lugar formo para estos cientos de trabajadores una gran Prisión Verde.